¿Somos la suma de nuestras partes?

Somos la suma de nuestras partes? Seguiríamos siendo la misma persona, si cambiamos un factor.

Ayer estaba haciendo sapping y me topé con esa película Al diablo con el diablo con Brendan Freiser. #SpoilerAlert.

Nota a parte: Brendan me hace gracia con sólo ver su cara.

Básicamente la premisa de la película es que el personaje principal le vende su alma al diablo por un número de deseos. Entonces cada vez que el desea algo lo que pasa es que se ve prácticamente en la vida de otra persona.

El asunto es que el hecho de que al concedérsele sus deseos el personaje cambiase tanto de una persona a otra que hizo que me pregunte, ¿qué tanto de el conjunto de nuestras características somos lo que llamamos yo?

¿Somos la suma de nuestras partes? ¿Seguiríamos siendo la misma persona, si cambiamos un factor?

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Por ejemplo, en la película él desea ser un gran atleta o algo así y  cambia a un basketbolista estúpido pero se arrepiente al enterarse de que tiene un pene pequeño. Luego pide ser un intelectual famoso y cambia a un escritor homosexual inteligente.

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¿Seguía siendo la misma persona el basketbolista y el escritor?

¿Es más si el escritor es homosexual por qué se asustó y dejó de querer ser quien era? Solo por el hecho de que recordaba no haber sido homosexual ahora le molestaba serlo. Y de hecho hay una contradicción. Porque el escritor, al menos románticamente estaba interesado en el mismo interés amoroso que el personaje de Brendan desde el principio, es decir en una mujer. Sin embargo no pudo lograr una erección con ella. Si bien puede que en realidad a su nuevo yo no le exciten las mujeres, románticamente sí tenía interés. Nota aparte: en la vida real hay gente que es homosexual y no homoromántica. Incluso hay gente asexual que tiene interés romántico en otras personas.

Esto me recordó una una conversación en facebook donde un amigo decía que siendo él heterosexual, la idea de tener sexo con otro hombre le era repulsiva. Y una amiga le preguntó: “Y si te ofrecieran que por arte de magia por un momento te gustasen los hombres para que disfrutes por ese momento el sexo con otro hombre, ¿aceptarías?”  mi amigo contestó que de cambiársele su gusto de esa manera simplemente ya no sería él mismo ya que considera que su heterosexualidad es parte importante de su personalidad.

Creo que tiene razón si definimos “tú mismo” como la imagen que tienes de ti. Porque mientras tu conciencia tuviese continuidad y estuviera en este nuevo personaje que es igual pero diferente solo en ese aspecto, igual serías tu.

Definiendo “tú mismo” como tu conciencia prácticamente no importaría que factores cambien de tu personaje.

Y creo que uno es más la conciencia de uno mismo que ningún otro factor.

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