Tostadores con derechos

Creo que las personas deben ser juzgadas por sus acciones y no por otra cosa. No importa raza, credo, posición económica, nada.

Alguna vez conversé con alguien sobre el machismo y en algún punto de la conversación le dije «Cualquier individuo con nivel de conciencia e inteligencia humana debería gozar de los mismo derechos y deberes que los demás sin importar su género, raza, condición económica, etc. » y me dijo «¿O sea que si un tostador tuviera conciencia habría que tratarlo como persona?» y le respondí «Por supuesto». Y creo que ese será un hito en la historia humana cuando le demos a maquinas con nuestro nivel de inteligencia (o superior) los mismos derechos y deberes que a nuestros congéneres. Cuando lo hagamos de verdad, no como show como con Sophia lo cual me parece más un ardid publicitario de parte de Arabia Saudita.

Creo que hay un problema con la definición de derechos. Según la organización de derechos humanos:

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de raza, sexo, nacionalidad, origen étnico, lengua, religión o cualquier otra condición. Entre los derechos humanos se incluyen el derecho a la vida y a la libertad; a no estar sometido ni a esclavitud ni a torturas; a la libertad de opinión y de expresión; a la educación y al trabajo, entre otros muchos. Estos derechos corresponden a todas las personas, sin discriminación alguna.

https://www.un.org/es/sections/issues-depth/human-rights/index.html

Personalmente creo que esto no tiene sentido. ¿Cómo van a ser los derechos humanos inherentes? Son reglas que los seres humanos nos ponemos. Los derechos no son más que un acuerdo social al igual que la justicia. Este pasaje del libro Hogfather de Terry Pratchet ejemplifica lo que quiero decir acerca de la justicia y creo que también se aplicaría a conceptos como los derechos humanos:

– SÍ. COMO PRÁCTICA. TIENEN QUE EMPEZAR A APRENDER A CREER EN LAS PEQUEÑAS MENTIRAS.
– ¿De modo que podamos creer en las grandes?
– SÍ. JUSTICIA, PIEDAD, DEBER, ESE TIPO DE COSAS.
– ¡No son lo mismo en absoluto!
– ¿ESO CREES? ENTONCES TOMA EL UNIVERSO Y MUÉLELO HASTA EL POLVO MÁS FINO, Y TAMÍZALO A TRAVÉS DEL CERNIDOR MÁS FINO, Y ENTONCES MUÉSTRAME UN ÁTOMO DE JUSTICIA, UNA MOLÉCULA DE PIEDAD. Y CON TODO, TRATAS DE ACTUAR COMO SI HUBIERA ALGÚN ORDEN IDEAL EN EL MUNDO. COMO SI HUBIERA ALGUNA… ALGUNA RECTITUD EN EL UNIVERSO, POR LA QUE PUEDA SER JUZGADO.
– Pero la gente tiene que creer en eso. ¿Cuál es el punto?
– TIENES QUE CREER EN COSAS QUE NO SON VERDADERAS. ¿DE QUÉ OTRA MANERA PUEDEN CONVERTIRSE EN REALES?”.


Papá Puerco (Hogfather)
Terry Pratchett, 1996
Adaptación para SkyOne de The Mob, 2006

Aunque estoy en desacuerdo en que tenemos que creer en mentiras para que conceptos como los derechos o la justicia sean reales, es decir una vez que acordamos algo el acuerdo es real en el sentido de que es algo que existe en nuestros cerebros.

La desventaja de creer que estos conceptos son «reales», en el sentido de que existen fuera de la mente humana, es que eso los haría inamovibles, injuzgables y quizá hasta sagrados. Sabiendo que son acuerdos podemos evaluarlos y corregirlos en el tiempo, mejorarlos o desechar viejos conceptos como por ejemplo que las mujeres son inferiores a los hombres o que solo los humanos merecemos derechos como la libertad, la vida, libre tránsito, etc.

En conclusión creo que a todo ser con suficiente inteligencia y conciencia de sí mismo se le debe otorgar los mismos derechos y deberes que al resto de la humanidad.

Infinitas tiradas de naipes o cartas, infinitos universos

Este ejemplo se me ocurrió a raíz de una conversación donde alguien me dijo que le era imposible imaginar que el universo podría haberse formado al azar.

Imaginemos una baraja de naipes o cartas.

Tenemos 4 palos o figuras corazones, espadas, diamantes y tréboles. Todos ordenados del As al trece. En total 52 cartas.

Ahora las ponemos en el piso sacando al azar una carta y colocándola al lado de otra. ¿Cuál es la probabilidad de que salgan en perfecto orden? 1 en 80658175170943878571660636856403766975289505440883277824000000000000.

Si las recogemos y las volvemos a colocar sacando al azar una al lado de otra 80658175170943878571660636856403766975289505440883277824000000000000 veces, es probable que nos salga una vez en orden. Si repetimos la operación el doble de veces es más probable y el triple más y así sucesivamente. Si repetimos colocar las cartas una y otra vez, infinitas veces por siempre tendremos las cartas ordenadas en promedio 1 de cada 80658175170943878571660636856403766975289505440883277824000000000000 veces es decir tendremos las cartas ordenadas infinitas veces.

Dados un número finito de elementos ordenados al azar infinitas veces, tendremos un orden en particular repitiéndose también infinitas veces. Si infinitos universos compuestos de un número finito de elementos echados al azar existen no solo habrá uno idéntico al nuestro, habrán infinitos. Y así es como se puede llegar a un orden del azar.

Pd. Eso no quiere decir que ese sea el caso.

Cómo ser feliz

Creo que ser feliz es lo más importante en la vida. Me parece que lo lógico es concentrarse en lo importante y no gastar energía en el resto, lo cual es la premisa del minimalismo.

Minimalismo es deshacerse de todo lo que no suma en la vida de uno.

«El minimalismo es una herramienta que te ayuda a encontrar libertad. Libertad del miedo. Libertad de las preocupaciones. Libertad del sobrecogimiento. Libertad de la culpa. Libertad de la depresión. Libertad de las trampas de la cultura consumista que nos rodea en la que hemos construido nuestras vidas. Libertad real.» https://www.theminimalists.com/

Cuando se trata de ropa vieja, o nueva, juguetes, discos, etc. es digamos sencillo deshacerse de esas cosas. Probablemente hable de eso en otra ocasión.

Pero hablando del plano mental es mucho más difícil. Sería obvio decir «deshazte de las emociones negativas» pero como dijo el autor y conferencista Dan Millman «Si solo decir sé feliz funcionara, mi trabajo como coach sería muy sencillo. Solo diría ‘Se feliz, son $100 dolares’ y listo».

Es difícil lidiar con nuestras emociones, cae casi en el ámbito de las cosas que están fuera de nuestras manos. Requiere tiempo y esfuerzo y a veces ayuda profesional. ¿Entonces, de qué podemos encargarnos? Podemos encargarnos para empezar de cosas más simples por ejemplo podemos hacer el siguiente ejercicio:

1. Hacer una lista de las cosas, personas o actividades con las que has tenido más momentos felices en los últimos meses.

2. Invierte tiempo y otros recursos en las cosas que te han venido haciendo feliz y deja de lado las otras.

3. Lleva un diario o registro de cómo te has sentido para volver a evaluar en un periodo de tiempo ya sea una semana o un mes.

Volviendo a jugar juegos de rol

Un juego de rol de mesa es un juego donde interpretas a un personaje y mediante una serie de reglas puedes saber si tienes éxito o no en las tareas que ejecuta. Es en parte similar al teatro de improvisación y en parte similar a los juegos de rol de computadora.

La diferencia es que en un juego de rol de mesa sólo estás limitado por las reglas y tu imaginación. Es decir no hay un guión ni respuestas predeterminadas a problemas.

A pesar de que estuve jugando relativamente seguido desde que empecé hace 18 años, pasé más de un año sin jugar. Ahora he vuelto a jugar juegos de rol después de mucho tiempo. Específicamente a dirigir. Siempre he tenido problemas para acordar horarios y lugares con jugadores pero gracias a mesas virtuales ahora puedo acomodar las sesiones a mis horarios. Prové Fantasy Grounds y Roll20 y me quedé con el segundo ya que me gustó más la interface, la comunidad y el hecho de que corre en cualquier navegador sin necesidad de descargar otros programas.

Una de las razones por las que decidí volver a masterear fue porque vi un video, una entrevista a una ilustradora quien contó que dirigía juegos de rol. Ella contaba cómo algo que parecía un desperdicio de tiempo es para ella una fuente de creatividad. Puedo decir que es totalmente cierto, al menos ahora siento que mi cerebro no para de generar ideas y no solo respecto al juego. Creo que es de los mejores ejercicios para la mente.

Al principio estaba un poco oxidado pero ya habiendo pasado un par de meses de volver al juego creo que he mejorado bastante tanto en interpretación como en improvisación. Puedo decir que se ha vuelto una actividad importante en mi vida.

El tedio de comprar polos

Llega un momento en que mis polos envejecen, se decoloran o se empiezan a hacer huecos. Entonces me veo en la tediosa tarea de comprar nuevos.

¿Por qué comprar polos se me hace tan difícil?

Lo primero que se me viene a la mente es que vestir un polo es como decir algo constantemente. Y esto no lo digo porque me importe el qué dirán. Si no porque la idea de decir algo en lo que no creo me perturba. También la idea de ir por ahí diciendo algo que no sea medianamente verdadero.

No juzgo a la gente que usa polos y no le importa qué es lo que dicen o qué imagen tiene estampada. Pero en mi caso es algo muy serio. Y la verdad quizá no debería ser algo tan serio pero me divierte la situación de alguna manera.

¿Por qué cuando encuentro un polo que me gusta no me compro una docena?

Si el problema es con el mensaje y la vida útil de la prenda parecería una solución lógica comprar muchos iguales, ¡pero no! pues resulta que soy una persona en constante cambio así que probablemente en un tiempo el mensaje ya no vaya acorde con el mensajero.

Y por último otro factor es que soy muy flojo para salir a comprar ropa. Por un lado estoy a gusto en mi casa y por otro no es algo que me divierta.